La clínica

02.01.2012 20:19

 

“Clínica de Especialidades Naturistas Dr. Buenaventura”.

 

Mmm, se ve interesante. Después de todo ya me hace falta algo para el estrés. Bajé del auto con elegancia casual y disimulo, como quien aunque perdido y desorientado, está seguro de cada decisión que toma, mientras un bato valet parking con cara de ironía me daba mi comprobante.

 

(…)

 

Buenas tardes ¿en qué podemos ayudarle?

 

Buenas, necesito algo para la ansiedad y el dolor de cuerpo.

 

"Vino al lugar indicado (ay ajá, si éste es el único del pueblo. Es esto o el consultorio de 25 pesos del Dr. Simi o el spá del Marriot) nosotros tenemos el mejor paquete para su padecimiento.

 

Bueno pues lo tomo.

 

Comenzamos con un masaje relajante, pásele por acá por favor.

 

¡Fantástico!

 

¿Usted es el director del periódico verdad?  me dijo con voz aguda y suave aquella mujer delgadita que tenía cara de guarín, color de costeña, estatura de gachupín y aspecto de apache.

 

Sí, yo soy (¡auch!) el direc (¡ay!) tor del perió (¡ooouuuchhh!) dico Rele (¡uuufff!) van (¡ya párele) te (¡uuuuyyyy).

 

(…)

 

¿Qué sigue?

 

Ahora sigue el temazcal, pero el nuestro es muy especial, venga por acá.

 

-¿Y qué tiene de especial?

 

Ah, es que incluye una crema especial que hacemos con plantas de la región, muy relajante y exfoliadora.

 

¡Sobres pues!

 

(…)

 

¿Y qué sigue?

 

Un baño en estanque de barro natural. Nuestro barro es del Monte de las Benditas Ánimas y el agua viene directamente de los termales de Ojo del Agua.

 

¡Qué padre!

 

(…)

 

¿Qué sigue?

 

Un tratamiento que hacemos con agujas de maguey.

 

¿Algo así como acupuntura?

 

Es parecido, picamos partes nodales de los nervios, sólo que nosotros no las clavamos como los chinos.

 

¡Uuuooorale!

 

(…)

 

¿Qué sigue?

 

Un buen baño en tina, agua termal tibia natural, todo el tiempo que usted guste.

 

¡Simón!

 

(…)

 

¿Y qué sigue?

 

Ahora hay que consentir al estómago, así que le daremos una comida que sólo estaba destinada a los jefes de estado y de gobierno del antiguo imperio mexica, y que comían aquí mismo cuando solían venir a curarse a las aguas termales de la región: un manjar sólo posible para los reyes aztecas.

 

¿Qué platillos tiene?

 

Sopa de caracol, tortitas de cuetlas, huauzontles rellenos de iguana y tortillas de ahuautle, agua de pitaya y pastel de tuna.

 

Mmm ¿no tendrá comida para plebeyos o para la muchedumbre en general?

 

¿Perdón?

 

No, nada ¡venga el manjar de reyes!

 

(…)

 

“Aquí está su cuenta señor”.

 

-¡Qué barato!

 

(…)

 

¡Mire nomás! Se ve usted más tranquilo, rejuvenecido, relajado, vuelva pronto, por lo menos una vez cada dos meses, lo esperamos!, me dijo el bato del valet parking con cara de sarcasmo, mientras me rascaba el salpullido, mientras me sobaba el masaje, mientras me dolían las picaduras de aguja de maguey, mientras el estómago me hacía escollos la digestión y una sensación extraña me invitaba a ir al baño con urgencia.

 

¿No me diga?