¿Usted es...?
-¿Usted es el señor obispo? (ganas no me faltan, dije yo).
"No, yo no soy el señor obispo".
-¿Y entonces eso que trae en la cabeza? (es para disimular que hoy no me peiné, imaginé yo).
"Se llama Kipá, y es para..."
-Ahhhh, ¿usted es de esos que dicen que mataron a Cristo? (se lo juro por mi vida que no estuve ahí, reflexioné yo).
"No, esa percepción es falsa y carente de susten..."
-¿Y por eso dicen que nadie los quiere? (eso me dijo una vez una persona muy desagradable, recordé yo).
"Pues esa información también está equivoc..."
-¿Pero entonces usted sabe mucho de la Biblia? (por lo menos más que usted sí, supuse yo).
"He estudiado mucho, la verdad es que..."
-Dicen que sus rezos son escuchados directamente por Dios. (ah chinga, ni idea tenía de eso, consideré yo).
"Dios escucha a todos por igual porq..."
-¿Y usted sabe rezar en ese idioma del desierto? (se llama hebreo y sí sé, deliberé yo).
"Sí sé".
-Dicen que sus rezos y bendiciones son poderosos. (kame kame já, filosofé yo).
"Todas las plegarias son poderosas, no importa en qué idioma y quién las pronunc..."
-¿Podrá venir a mi casa a decir una bendición? Está aquí cerquita. (esta quiere algo conmigo, intuí yo).
"Sí, con todo gusto..."
-Usted párese aquí, así ándele, ahí diga su bendición. (esta quiere que le modele, ya me arrepentí de haber venido, me atemoricé yo).
(...)
-¿Gusta comer algo? Tengo pescado, camarones, costillitas en verde. (qué acomedida, salivé yo).
"No, gracias, es que esa comida no es kosh..."
-Ahhhh, ya sé, ustedes no pueden comer algunas cosas. (qué intuitiva, sentí yo).
"Exactamente, pero le agradez..."
-Bueno tenga -extendió un billete. (ah chinga, ni idea tenía que podiía lucrar con esto, medité yo).
"No, no, no, ¿cómo cree? al contrario, gracias a ust..."
-Está bien, mire, le prometo que voy a estudiar para tener en mi casa cosas que usted sí pueda comer, y lo invito a que venga cuando guste, esta es su casa. (eso quisiera usted, que ahí viviera, presentí yo).
"Muchas gracias, en verdad que aprecio su hospitalid..."
-Ándele pásele, cuando quiera ya sabe. (¡ternurita! -vieja lanzada- entendí yo).
"Sí, muchas gracias, con permiso"
"¡Qué pueblo tan lindo y pintoresco!" (pensé yo).